Bailar de lejos no es bailar, es como estar bailando
solo: tú bailando en tu volcán y, a dos metros de tí, bailando yo en el polo.
Probemos una sola vez bailar pegados como a fuego, abrazados al compás sin
separar jamás tu cuerpo de mi cuerpo. Bailar pegados es bailar igual que baila
el mar con los delfines: corazón con corazón, en un solo rincón, dos
bailarines. Abrazadísimos los dos, acariciándonos, sintiéndonos la piel.
Nuestra balada va a sonar y vamos a probar...el arte de volar... ...Verás, la música,
después, te va pidiendo un beso a gritos y te sube por los pies como algo que
no ves o que nunca se ha escrito...
Me ha mirado mucho más de lo normal y luego, es natural,
se comportó tan fría. No ha querido saber nada más de mí, y sólo habla de tí,
es una garantía. Esa chica es mía, casi, casi mía. Está loca por mí, pero aún
no se fía...y por eso ella es mía. Disimula y hace como que no ve cuando le
digo: "¡Eh! ¿a dónde vas tan sola? Orgullosa y temblorosa como un flan,
sus pasos se le van por no decirme hola... ...Y le cuenta secretitos al oído a
algún desconocido, cortando mi mirada. Pero, luego, cuando vuelve sola a casa
seguro que me besa abrazada a la almohada...