MARLANGO: "LA MÚSICA DEBERÍA DE SER
ASIGNATURA OBLIGATORIA"
La
voz y la imagen de la actriz Leonor Watling avalan el
sensible y anglófilo estreno de este sugerente
trío inspirado en Tom Waits. "Necesitábamos
sacar de dentro estas canciones", confiesa la cantante.
"La
música es también interpretación",
comenta la versátil Leonor Watling a propósito
de las conexiones entre la ascendente carrera cinematográfica
por la que es conocida (de 'Raquel busca su sitio' a
la oscarizada 'Hable con ella') y una primera vocación
que, canalizada secretamente en corales clásicas
y grupos anónimos de jazz y soul, explota ahora
con Marlango. Se trata de un proyecto compartido con
el pianista Alejandro Pelayo y el trompetista neoyorquino
Oscar Ybarra, que se ha colado nada más editarse
en el número once de la lista oficial de ventas.
Con Tom Waits como "padrino espiritual" -su
nombre artístico es un tributo inspirado por
Suzie Marlango, chica vestida de angora a la que cita
en la introducción de 'I was in New Orleans'-,
este trío improbable ha registrado un estilizado
y evocador álbum anglófilo ("me encantaría
poder componer también en castellano", se
justifica Leonor) de jazz, cabaré humeante, rock
de autor arrabalero y pop cinematográfico cocinado
con músicos cómplices como Mac Hernández
(bajo), David Gwynn (guitarra) o Ricardo Moreno (batería)
y colaboradores con prisma musical propio como Mastretta,
Suso Saiz, Pablo Novoa, Miguel Malla o el productor
Jose María Rosillo.
Un
trabajo sutil y delicado que remite a Nico, Utte Lemper
o Marianne Faithfull y que sus responsables entroncan
con referentes musicales y cinéfilos como Sinatra,
Almodóvar, Hal Hartley, Björk o Paul Thomas
Anderson, entre otros. Poco antes de partir hacia Japón,
el pianista Álex y la encantadora Leonor nos
hablaron del disco y sus circunstancias.
-¿Os
sorprende el impacto que está teniendo el álbum?
-Álex: De alguna forma, ya contábamos
con que generaría expectación debido a
la participación de Leonor en el proyecto. Pensamos
que era un hecho que no había que esconder, que
ella no tenía que ponerse un burka o decir que
se llama Ramón y que es de Teruel. Es Leonor
y lo hace muy bien, así que adelante.
-Leonor: Si no estuviéramos satisfechos con el
disco, sería un problema defenderlo, así
que nos encanta que a la gente le haya gustado tan rápido
y le haya entrado tan bien. Hemos puesto todo el alma
en estas canciones que hemos podido grabar con Mastretta
y todos esos músicos maravillosos con los que
hemos trabajado.
-¿Cómo
y cuándo nació Marlango?
-Álex: Yo vivía en Nueva York, donde tocaba
el piano. Un día fui a Madrid y un amigo me comentó
que conocía gente que se juntaba los domingos
para hacer versiones. Me invitó a pasarme por
allí. Un día llegué y vi a Leonor
cantando con unos amigos suyos. Al domingo siguiente,
el pianista se rompió el hombro jugando al tenis
y entonces me quedé a tocar. Nos conocimos, intimamos
y, poco a poco, de las versiones pasamos a hacer nuestras
propias canciones.
INICIOS
CLÁSICOS
-Procedes
de la música clásica ¿no?
-Álex: Sí, estuve practicando música
clásica hasta los 18 años cuando, a través
del jazz, descubrí a instrumentistas que eran
capaces de tocar de una manera genial sin estar atados
a un partitura. Me fascinó esa libertad con la
que alguien se puede enfrentar a un instrumento. Más
tarde vi que había unos señores llamados
Radiohead que hacían una música con unas
melodías y una contundencia armónica que
me pareció también música clásica.
Lo que ocurre es que yo he llegado tarde a muchas cosas
que deberían estudiarse en un conservatorio.
-¿Y
tú Leonor? ¿Eres una actriz que canta
o una cantante que se ha hecho popular gracias a la
interpretación?
-Leonor: En realidad, sucedió todo a la vez.
Desde siempre me ha gustado cantar y muchas veces buscaba
dónde hacerlo. La gente ya te encasilla bastante
como para hacerlo uno mismo, así que yo acostumbro
a decir lo contrario de lo que escucho sobre mí.
Aunque luego canté en grupos de jazz, mis primeras
experiencias no tuvieron nada que ver con el pop. Comencé
de soprano en las corales Federico Chueca y San Jorge.
-Bueno,
cantar en el coro de la iglesia entra dentro de la tradición
del jazz y el soul.
-Leonor: Ya, pero es que nosotros cantábamos
el 'Requiem' de Mozart y piezas de ese estilo, no espirituales.
Cuando algo te gusta encuentras los sitios dónde
te dejan hacerlo. Desconozco si mi progresión
es muy natural, pero sí sé que cantar
siempre me ha hecho feliz y es algo muy saludable porque
te obliga a respirar bien. Lo contrario de fumar, otra
cosa que hago también sin parar. La música
debería ser una asignatura obligatoria en la
enseñanza.
-Grabar
un disco en condiciones es hoy relativamente sencillo.
¿Por qué habéis tardado tanto en
hacerlo?
-Álex: Desde que grabamos la primera maqueta
y apareció Óscar en la vida de Leonor
han pasado un montón de cosas. Y en la mía
hay cinco años de estudios de composición
y dirección de orquesta. Pero cuando hemos terminado
nuestras respectivas tareas nos hemos metido a fondo
a hacer este disco. A partir de ahora se verá
la continuidad de este proyecto, porque ya tenemos ocho
temas compuestos para el segundo álbum y muchas
ganas de actuar en directo.
-Leonor: A posteriori siempre se ve todo más
fácil. En mi opinión, todas las cosas
van fluyendo a su ritmo y un día te das cuenta
de que tienes dieciséis canciones que te pesan,
que al escribirlas pensabas que sacarías algo
de tu interior que al final no has logrado. Y empiezas
a buscar formas de hacer el disco a tu manera, con tus
plazos; vas buscando que la vida te lleve donde quieres
estar. 'Marlango' es fruto de un proceso bastante casual
y, a la vez, natural, porque yo veo la música
con esa falta absoluta de rigidez y plazos.